Cuando una empresa entra a formar parte de nuestro círculo de clientes, se la trata con una serie de premisas que son principales en la forma de ser de Lavinia y sus profesionales. Durante el proceso de prestación del servicio, se crean unos vínculos entre cliente y Lavinia, que perduran en el tiempo.
De esta forma, Lavinia ha ejercido y ejerce la labor de aconsejar y guiar al cliente en aquellos puntos que le sean requeridos. Así ha sido por muchos años y lo seguirá siendo en adelante.
Una parte de ese trabajo se racionaliza y sistematiza en sesiones de coaching, formación y tutorías para los clientes que así lo demandan, ya sea para sus accionistas o para sus empleados, según se observe que sea más apropiado.
Así entonces, aunque los servicios se pueden entender como similarares, como una forma de obtener una visión externa, que influya finalmente sobre la manera de actuar en la empresa, en el fondo estamos hablando de temas muy diferentes, por su grado de implicación personal: