Para el éxito de cualquier estrategia, es básico tener en cuenta las capacidades del cliente.
La estrategia no es un elemento independiente de los recursos de que se dispone, ni de la manera en que son utilizados para obtener los bienes y servicios que se ofrecen al cliente.
En ocasiones se determinan una serie de cambios en el uso que se hace de los mismos, migrando la forma de funcionar hacia los nuevos sistemas que se consideren necesarios. En otras ocasiones, los sistemas de sustento son suficientes y simplemente necesitan un ajuste.
Es el consultor el que los observa a lo largo de la intervención, y quién determina las necesidades de mejora o migración que se deban ejecutar durante y después de la intervención.
Adaptación a la capacidad y recursos del cliente → Establecer mejoras y migraciones necesarias